Marcos García

Graduado en Educación Musical, profesor de guitarra y melómano.
Acólito del diseño web experto en comercio electrónico.
Desarrollador de videojuegos, amante del PixelArt y eterno aprendiz de dibujante.

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Cuando Paul McCartney buscaba acordes por Liverpool

  • Escrito por Marcos García
  • noviembre 10, 2021
  • 108 Lecturas

Hay historias con las que empatizo al instante, lógicamente por sentirme identificadas con ellas al haber vivido experiencias similares y, es el caso de esta pequeña anécdota con la que topé por casualidad hace unos pocos días sobre Paul McCartney, la cual no conocía…

Para contextualizar un poco, puedo “presumir” de ser parte de aquella generación que ha experimentado en primera persona la transición del mundo analógico al digital, ¿Qué significa esto? En lo que respecta a la música en concreto, cuando comencé a tocar la guitarra, eran muy pocos los recursos que existían para aprender el instrumento ajenos a la educación formal del Conservatorio.

Añadir que, yo era “demasiado mayor” para acceder al mismo (principalmente porque las pruebas de acceso en ese momento tan bisoño me parecían exageradamente difíciles).

En resumen, aprender a tocar la guitarra de forma autodidacta se limitaba a unos pocos libros (la mayoría en inglés) y en otras ocasiones conseguías simpatizar con desconocidos que en algunas ocasiones amablemente (no siempre) compartían algunos de sus conocimientos que procurabas aprender, memorizar y guardar como oro en paño.

Conforme escribo estas líneas, se me vienen a la mente muchos recuerdos de mi adolescencia, era un desconsiderado que “irrumpía” en los locales de ensayo de otros grupos y sobornaba con cerveza y adulaciones a músicos mejores que yo para que compartieran algunos de sus secretos conmigo…

Para los más jóvenes, añadir que lo que hoy conocemos como Internet aún estaba en la crisálida, plataformas como Youtube estaban muy lejos de constituirse, no existían las redes sociales y la mayoría de páginas webs estaban configuradas por código estático HTML con un incipiente y revolucionario CSS y JavaScript, todas ellas diseñadas por aficionados como pasatiempo.

¡Imaginaos cómo sería la situación en la década de los 50 del siglo pasado! Cuando un joven Paul McCartney conocía los acordes de MI y LA (tónica y subdominante) pero le faltaba el acorde de séptima dominante (SI7) ¡él y sus amigos no sabían cómo tocarlo ni como construirlo!

A día de hoy, una simple búsqueda a través de Google nos facilitaría rápidamente la respuesta, pero en el caso de Paul fue necesario cruzar la ciudad de Liverpool en autobús de una punta a otra,  habían oído hablar de “alguien que sabía tocar ese acorde” y decidieron buscarlo, consiguieron dar con el y, ¡PREMIO!

Por si no lo sabías, los autobuses de Liverpool son de color verde. ¡Una cosa nueva que has aprendido!

Es inevitable sentir nostalgia de aquellos años en los que comencé a tocar la guitara más guiado por la intuición que por la praxis teórico-musical (que tanto tardé en abordar pero que me ayudó de forma considerable a mejorar).

Antes, el conocimiento, por pequeño que fuera, era tratado de una forma muy especial, la actual, abrumadora e ingente cantidad de información de la que disponemos ahora, hace que no seamos capaces de apreciarla… La pregunta es, ¿estamos aprovechando esta oportunidad como debiéramos? Quizás desaparezca antes de lo que nos pensamos. ¿Vosotros qué pensáis? Os leo en comentarios 🧐

Como no podía ser de otra manera, a continuación os dejo el “clip” de Paul McCartney contando la anécdota:

2 thoughts on “Cuando Paul McCartney buscaba acordes por Liverpool”

  1. Los que comenzamos como autodidactas a principios de siglo nos veíamos obligados a escarbar en escasas fuentes (en ocasiones de dudosa calidad), nos hubiese venido muy bien la ingente cantidad de la web a día de hoy (videotutoriales, entre otros), sin embargo, no puedo dejar de pensar que, quizá llevados por la carga de inmediatez que estos tiempos nos imprimen en el carácter, habríamos caído en parte de lo que criticamos de la generación Z.

    1. Diría que estás en lo correcto. Aunque casos concretos tampoco sirven para establecer la generalidad o la norma, me sucede con “nuevos estudiantes” que ya superan la treinta (e incluso tienen algunos años más) y describiría su perfil como impaciente, desordenado y hacen poco uso de los recursos que se les ofrece. A nosotros también nos sucedería, sin duda.

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